El contenido de esta WEB es gratis y de libre distribución

Pulse aquí

para volver

 

 

 

 

 

 

[Compartir Es Conocer]

email: kostas@ktthome.com

 

 

 

El Origen de Shaika es muy Antiguo
...es un Cuento...
...no es Real...

 

La leyenda del Halcón

Sátlar, el Dios Halcón

 

L

a gente que vivía en las Siete Islas de la Luna, hace mucho, mucho tiempo, cuando todavía se llamaban las Islas del Fuego y del Agua, MaSaRaSat, antes que los antepasados de las Tres Reinas echaran  sus raíces por aquellas Tierras y las llamaran con su nuevo nombre, MaNáiSa,  contaban una Leyenda sobre un Pájaro que sobrevoló las Islas durante Doce Días y Doce Noches, aquel verano que se reunieron las Aves de todas las Tierras para elegir su Rey, aquel verano que quedó grabado en la Memoria de los Pueblos como el Verano de la Lucha de los Pájaros.

 

H

abía Aves de todas las clases, pequeñas y grandes. Las había con plumajes polícromos que reflejaban los rayos del Sol y cegaban a los atrevidos que osaban mantener su vista fija durante mucho tiempo sobre su vuelo para admirar su majestuosa forma de navegar por el aire... y las había de un solo color, gris, como el cielo nublado atravesado por una sola espada, símbolo de un otoño prematuro que extiende su soplo por las aldeas anunciando que el frío está a pocos días de distancia... y las había negras, suaves, silenciosas, como las telas que cubren el  hermoso cuerpo de la Noche... Ágiles como las Golondrinas, y soberbias como las Águilas... volaban sobre el cielo, y bajaban sobre el mar para alcanzar de nuevo las alturas con unas trayectorias que recordaban en las mentes de la gente que las observaba el baile de cortejo antes de un aparejamiento... y sin embargo, su vuelo no tenía nada de festejos. No era más que un reconocimiento de sus Razas... Un Sentir Sin Tocar...

 

T

odas las Aves se posaron en la playa, menos una...  una pequeña Esfera Azul transparente que en su interior dejaba ver como centelleaban Tres Llamas Rojas... inmóvil... a poca altura... a una distancia prudencial, observaba desde el mismo ángulo de visión todas las maniobras... siempre teniendo a sus espaldas la misma Constelación, la que la gente llamaba por entonces la Constelación de la Estrella del Mar, pero sus estrellas parecían retorcerse cuando su luz atravesaba aquella esfera y daban la sensación de abrazar a las Llamas de su interior formando un Crisol en cuyo interior brillaba una Luz tan intensa que la luz de la Luna quedaba oscurecida... obedeciendo a la voluntad de aquel Sol artificial... aquel pequeño Sol Azul...  

 

L

as Aves se transformaron en Hombres y Mujeres Poderosas, vestidos con trajes de guerra, luciendo espadas de metales preciosos, y arcos, y lanzas, y toda clase de armas letales que solamente un simple roce de su filo era capaz de sembrar la muerte, sin la menor oportunidad de rectificar un fallo, ni una sola vez... Cuerpos musculosos, que brillaban a la luz de los destellos que lanzaban sus armas al cruzarse, caían como pétalos de una flor cristalizada segada prematuramente por la mano inconsciente de la  Ambición, y se hacían mil pedazos al golpearse sobre el suelo, mil destellos que explosionaban a todas partes y cuando se apagaba su brillo caían lentamente sobre la arena formando parte indefinida de un recuerdo que debe ser olvidado  ... gritos de Guerra y Dolor que se perdían en el clamor de la Batalla mezclados con el suave susurro de una brisa que transportaba los gemidos de una Victoria Imperceptible, Efímera, Vacía.... Nubes de arena que formaban torbellinos allí donde se cruzaban sus cuerpos, en un abrazo asfixiante, en cuya presión el Aliento dejaba su morada para regresar de nuevo al Universo de Booán... el abrazo de la Muerte... y todo observado por el resto de las Aves que no tuvieron el Valor de la Lucha... observado por la gente de las Islas que no sabían el porqué de aquella matanza... observado por aquella Esfera Azul, durante Doce Noches y Doce Días, el tiempo que duró aquella batalla...

 

A

l amanecer el decimotercer día, dos soles brillaron en el horizonte... uno artificial y el otro natural... e iluminaron un solo cuerpo de pié... entre un lecho de flores marchitadas por la inconsciencia del Poder... el hermoso cuerpo de la Reina de las Águilas, Álssia... alto.... blanco... cubierto por el sudor, brillaba bajo los primeros rayos de luz... y la poca ropa que llevaba para agilizar sus movimientos de lucha realzaban sus curvas de Mujer, y provocaban a los allí presentes... efluvios femeninos... apoyada sobre su espada, cansada, dejaba que la brisa de la victoria le acariciara su rostro y sentía como su larga melena negra flotaba sobre sus hombros hondeando su belleza como símbolo de su conquista... y sin embargo, no abandonaba contenta el campo de batalla... giró su cabeza lentamente encima de su hombro y miró atentamente aquella Esfera Azul que flotaba inmóvil sobre su cabeza, iluminándola... Deseaba que su mirada atravesara aquellas paredes transparentes e infundiera el temor a su Navegante... y sin embargo no sentía que provocara tal efecto... y por eso levantó su espada apuntando a aquella Ave que no mostraba respeto a su Poder... aquella Ave sin Nombre.... Sin Forma conocida... que desde un puesto imparcial observaba la Pasión de la Reina Guerrera de las Águilas, Álssia... y su Navegante aceptó la invitación.... un destello emitido por la Esfera se lo confirmó a la Reina y Ella bajó lentamente su arma y sobre sus labios se dibujó una sonrisa amplia que rápidamente se transformó en un grito... el Grito de la Victoria... mientras alzaba sus manos hacía el Cielo, como Alas, así como corresponde a las Águilas, queriendo abrazar de una sola vez a toda su Creación... y los allí presentes, Aves y Gente, no perdieron ni un solo detalle de tal Desafío...   

 

E

sta misma tarde la Reina Álssia descansaba su cuerpo dolorido por el combate sentada sobre una roca de lava, a lo alto del Mirador de las Gaviotas. A sus pies, y a mucha distancia de profundidad, el mar se batía con furia contra las rocas, una y otra vez, lamiendo la aspereza de su dureza con incesante voluntad para convertirlo a un esclavo fiel de sus Humedades... Se retiraba con una profunda respiración dejando un vacío entre sus cálidas aguas y la pétrea soledad de las rocas, volviendo de nuevo a abrazar con pasión desmesurada a su inmóvil conquista,  tras un largo suspiro que se transformaba en un beso explosivo salpicando sus deseos a cada rincón oculto de su orgulloso, desafiante compañero... y la canción de su amor se dejaba oír como un eco venido de la lejanía cabalgando sobre el suave susurro de una brisa cálida del atardecer. La Reina tenía su mirada perdida en lejanía del mar. Por su mente pasaban recuerdos que proyectados sobre las nubes rojizas del horizonte le hacían sentir la nostalgia de una Tierra Lejana que nunca podría volver a ver... nunca podría volver a acariciar la hierba húmeda por el rocío de los espectaculares amaneceres que le proporcionaba aquel inmenso Sol Anaranjado que asomaba lentamente entre las dos Lunas Plateadas, como el rostro de un amante que se asoma sonriente entre los pechos de la mujer después de amarse toda la noche... nunca podría volver a refrescar su joven cuerpo en las aguas del Lago Virgen y participar de nuevo en las Fiestas de la Diosa que custodia el Valle de los Inmortales... y nunca volvería a sentir el calor de sus amigos ni la risa cálida de los suyos... todo aquello quedó como un eco vacío de tiempo y lugar que solo sirve para recordarle que hubo una época en la que Ella se Sentía Mujer... Ahora, Ella, Reina de las Águilas y de Todas las Aves, sujetaba con fuerza con sus dos manos aquella pesada espada que  ganó en la Batalla de los Hurones, hace tres primaveras, y apoyaba su cabeza sobre su pomo labrado con oro dejando su larga melena negra invadir el espacio entre sus brazos y mecerse suavemente bajo las caricias de la suave brisa. 

 

U

n leve cambio en la textura del aire le hizo sentir que no estaba sola. Un cálido soplo de Aliento atravesó cada célula de su cuerpo y por un momento el Universo se fundió en su interior tomando la forma de una única llama verde naranja que contorneaba su figura lentamente arrastrando estrellas y galaxias con un ritmo que armonizaba con el lejano rumor del mar. Sus intensos ojos negros brillaron centelleando como relámpagos en la noche oscura que anunciaba tormenta, y se levantó como el viento arrastrando en vuelo rasante su ropa y con un movimiento circular, amplio y abierto como el vuelo de las Águilas proyectó su espada hacia el espacio que la rodeaba buscando el impacto que con un solo golpe sellaría su Victoria... la hoja afilada de aquel metal negro, grabado con Símbolos de una Cultura Ancestral que dejó sus Recuerdos por la Tierras de los Hurones, iba atravesando el espacio velozmente... acortando distancia entre su objetivo y su pulido perfil... reflejando entre instantes que hacían retener al tiempo el cuerpo desnudo de su Adversario. Allí estaba. No sabía si había llegado recientemente, o por el contrario, su presencia la acompañaba durante los momentos de sus Nostalgias. No presintió el peligro que alertaba sus defensas y transformaba su bello cuerpo en una flexible máquina de matar... No sintió el calor que atravesaba sus venas y hacía hervir su sangre, buscando una salida violenta por su joven garganta para transformarse en aquel grito de guerra que paralizaba a sus enemigos. No se sintió amenazada. Solo sintió una indefinida sensación en sus entrañas que arrancaba desde su ombligo y con la textura de mil hilos de plata iba atravesando por un camino que paralizaba a sus instintos salvajes de lucha... cruzó por sus fuertes brazos y atravesó suavemente y sin resistencia los Brazaletes de Norria, uno en cada brazo, Regalo del Dios Attur, el Guardián de las Transformaciones, por salvarle la vida de una muerte segura de la picadura de la Serpiente NuMa, allá por las Tierras de los Krissam, hace trece años... y dicen que los hilos que unen los Brazaletes  con cada uno de sus dedos le dan esta fuerza sobrenatural de combate que en pocos años le hizo famosa entre el Mundo de las Aves... y cruzó por sus dos manos, haciéndola sentir un frescor agradable que se iba propagando por sus dedos que agarraban entrelazados la empuñadura de su espada, atravesando la frontera entre su piel y el metal, para alcanzar como una ola azul toda la fría superficie de la brillante hoja negra... fueron solo dos instantes... lo que dura un destello de sus ojos verdes y azules... y el fluido de sus entrañas atravesó la Distancia que separaba su espada del blanco cuello de su Adversario, una Distancia imperceptible, y se fundió con su mirada... desde dentro hacia fuera, para volver de nuevo hacia dentro... se sintió vacía... y de nuevo llena... y perdió el Control del Lugar y del Tiempo... Notó de nuevo aquella llama verde naranja que giraba y giraba en su interior, lentamente, creciendo ahora como una esfera que la iba envolviendo como una jaula transparente... y se sintió liviana como el aire... y se alzó por los Espacios de la Nada para contemplar desde Fuera el Universo de Booán... y no supo lo que Aquello Duró... Pero lo que a sus ojos atravesó, se quedó grabado con Ríos de Oro, Plata y Cobre, para Siempre en Su Corazón... solo Dos Instantes... pero inexplicablemente el Sol asomaba de nuevo por el horizonte... las nubes se habían dispersado y parece que había llovido un poco, a juzgar por el frescor que desprendía la tierra mojada levemente, y las gotas que adornaban el joven cuerpo desnudo de Aquel que tenía delante... fueron solo Dos Instantes, y sus ropas estaban todavía en pleno vuelo por su movimiento circular, en pleno ataque... y su espada estaba en pleno movimiento... llegando a tomar contacto con la piel mojada del Navegante... los rayos de sol resbalaron sobre las gotas que se deslizaban suavemente por su cuerpo y formaron una tela luminosa que envolvió el filo mortal de la espada y frenó en seco su avance... no sintió la sacudida de un golpe seco... simplemente se había parado... su movimiento se completaba, el cuerpo se estabilizaba y su ropa alcanzaba el equilibrio sobre su bello cuerpo... un solo golpe, que duró desde un atardecer hasta el nuevo amanecer... el Amanecer de Ser de Nuevo Mujer...  

 

A

lzó su bello cuerpo y miró de frente a su Adversario. Su corazón palpitaba con fuerza y sus pechos intentaban retener su respiración agitada, subiendo y bajando con fuerza, realzando sus hermosos senos del resto de su figura. Apartó a un lado su negra espada e intentó reconstruir en su mente lo que había pasado, pero no tuvo tiempo. Su Adversario había dado media vuelta y se alejaba lentamente. Andaba de una manera un poco extraña, como si quisiera controlar su equilibrio... como si no estuviera acostumbrado a pisar Tierra firme hace mucho tiempo... andaba como un niño que hace poco le enseñaron a dar sus primeros pasos. Le alcanzó rápidamente y puso su mano sobre su hombro para detenerle. Una extraña sensación la invadió de nuevo. Esta vez, al tocar la piel desnuda y mojada del joven, sintió el tacto suave de un plumaje de pájajo y rápidamente un calor intenso atravesó las yemas de sus dedos, inundó su mano alzada y se difundió como una ola por todo su cuerpo, humedeciendo su jardín y tensando al máximo los pezones de sus pechos... una ola fresca como la brisa del mar y cálida como un beso... y sintió como su vientre recobraba vida... mientras los dedos del joven le tocaban los labios, en un gesto de curiosidad, y su ropa caía suavemente sobre la tierra como plumas guiadas por los suspiros de un deseo desenfrenado que la empujó a fundirse con el cuerpo del joven en un abrazo único, e hizo las gotas que cubrían su cuerpo suyas...  y una a una se unieron y formaron un río que cubrió su cuerpo... y la mojaron... desde fuera... desde dentro... e hizo que en sus entrañas explotó el Secreto del Poder Oculto... e hizo que sus Ojos se iluminaron de nuevo con el brillo de Mujer... lo que la Reina Álssia Descubrió por Entonces Nadie Lo Supo Jamás... 

 

............

E

sta misma noche encontró al joven sentado en la playa jugando con sus manos con un puñado de arena que dejaba esparcirse lentamente en  el aire, desde lo alto de sus ojos, mientras la Luna asomaba desde el horizonte y bañaba con su pálida luz sus ojos tristes. Esta misma noche le dio  un nombre a su Adversario y le llamó Satlar.

 

S

atlar era el nombre de un Diós Errante Mítico de la Tierra de Álssia que mezclaba el Espacio y el Tiempo con Arena de Mar para construir castillos que luego destruía al no poder alojar en ellos a su Pequeña Luna. Soplaba con una inmensa furia que su Aliento desplazaba las nubes y cubría al Sol Anaranjado con un manto grís que obscurecía el brillo de sus ojos y no dejaba que sus lágrimas se transformaran en lluvia, sino en una tristeza húmeda que le penetraba el corazón y le hacía levantar sus manos cruzadas al cielo para luego bajarlas como el batir de un pájaro de caza y levantar el viento como un torbellino y esparcir cada grano de arena a todas direcciones en busca de su Amada. Era el Héroe en los años de infancia de la Reina Álssia. Era joven y aventurero y manejaba la espada con tanta destreza que sus enemigos temían a sus golpes mortales, porque decían que con un solo golpe era capaz de partir en dos a una roca del tamaño de un hombre, y luego, con un segundo golpe circular partirla en cuatro. Durante muchos años Álssia había practicado el Arte de Satlar, como se conocía por entonces, y le había servido para vencer numerosos enemigos. Satlar era a la vez sensible y sus cantos y poemas llegaban al corazón de la joven Álssia como la brisa del mar para refrescar sus jóvenes fantasías, llenas de aventuras y finales felices. Satlar en la Lengua de la Tierra de la Reina Álssia sigificaba Halcón, y decían que el Diós Errante, como se le conocia también por entonces, viajaba de Estrella en Estrella buscando su Tesoro... el Brillo de una Diminuta Luna reflejado en los Ojos de una Mujer...

 

E

sta misma noche, Álssia, Reina de las Águilas y de Todas las Aves, alzó su Negra Espada al Cielo, apuntó hacía la Constelación de la Estrella del Mar y Juró Que Ella Y Los Suyos Protegerían Siempre al Dios Halcón Y A Los Suyos... Y Así Lo Hicieron Desde Entonces...

 

E

sta misma noche la Reina Álssia proclamó a Satlar Rey de las Águilas y de Todas las Aves, y desde esta misma noche la gente asoció el nombre de la Constelación de la Estrella del Mar con el nombre de la Constelación del Halcón...

 

E

sta misma noche Satlar levantó de nuevo su Vuelo hacia las Estrellas dejando atrás un nuevo Cuento Grabado en las Mentes de Esta Tierra... como Huella... para marcar Su Paso por un Escenario que Volvería a Visitar...